La fortaleza se forja antes de la tormenta.
El autodominio no es un plan B, es tu primera línea de defensa .
APRENDE LO BÁSICO.
DORMIR
Tu sueño está influenciado principalmente por tres factores: la luz, la actividad física y la alimentación. Para regular tu ritmo circadiano, asegúrate de exponerte a la luz solar (10 minutos) temprano por la mañana, limita la actividad física a la mañana o la tarde, y evita consumir alimentos tres horas antes de acostarte. Mínimo 7 horas, anclado a una misma hora (por ejemplo, a las 6:00 a. m. todos los días).
EJERCICIO
El ejercicio es crucial para tu salud y no necesitas una cantidad excesiva. Treinta minutos, cinco veces a la semana (un total de 150 minutos semanales) de ejercicio moderado o 75 minutos de ejercicio vigoroso son suficientes para obtener la mayoría de los beneficios físicos y mentales. Sin embargo, más ejercicio generalmente se traduce en mayores beneficios. Ha demostrado ser tan eficaz como algunas formas de terapia para el tratamiento de la depresión.
DIETA
Existe una considerable controversia sobre qué dieta es superior a las demás, el consenso apunta a evitar los alimentos altamente procesados como la mejor opción. Además, la Dra. Uma Naidoo recomienda adoptar una dieta de estilo mediterráneo.



DROGAS
El 70% de los casos de salud mental incluyen tanto un diagnóstico principal como un trastorno por consumo de sustancias, mientras que solo el 15% corresponden únicamente a problemas de salud mental. El consumo de sustancias suele agravar o desencadenar problemas de salud mental, lo que dificulta la recuperación. Por ejemplo, beber pequeñas cantidades de alcohol (como una copa de vino en la cena) puede aumentar el cortisol y la ansiedad. Por lo tanto, reducir el consumo de sustancias es una forma tangible de mejorar la salud mental.
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PROBLEMAS MÉDICOS
La salud física y mental están profundamente interconectadas, por lo que no se debe asumir un diagnóstico de salud mental si actualmente se padece una enfermedad médica grave. Los tratamientos médicos en sí mismos pueden causar efectos secundarios psicológicos. Tanto los medicamentos recetados como los de venta libre pueden afectar el estado de ánimo, el sueño y la cognición. Programe una revisión médica completa con su médico de cabecera para evaluar su salud física y revisar cualquier medicamento que esté tomando.